Mariana Pineda

Mariana Pineda

Aprovechando que es el día Internacional de la Mujer, en Castila hoy queremos escribiros sobre Mariana de Pineda Muñoz, una heroína española nacida a principios del siglo XIX en Granada que luchó por defender la libertad.

 Mariana Pineda nació el 1 de septiembre de 1804 en Granada. Tras la muerte de su padre en 1805, quedó bajo la tutoría de su tío José.

Mariana inició su activismo político en 1824, un año después del fallecimiento de su esposo, militar retirado, liberal y padre de sus primeros dos hijos. Era una época difícil, pues tras el trienio liberal de 1820 a 1823 un ejército francés llamado los Cien Mil Hijos de San Luis acabó con el gobierno y devolvieron el poder al rey Fernando VII, que instauró un régimen absolutista (la década ominosa, 1823-1833). Mariana asistía a las reuniones de liberales, conseguía pasaportes falsos, mantenía correspondencia con los exiliados en Gibraltar y distribuía la correspondencia (bajo nombres falsos) entre éstos y los presos en la cárcel de Granada, a quienes asistía a diario. Parte de las tareas de inteligencia estaban a su cargo.

En 1825, Fernando VII nombró Alcalde del Crimen de la Real Chancillería de Granada a Ramón Pedrosa y Andrade. Fue el juez que la condenó a muerte por garrote, y su nombre es sinónimo de fanatismo, intolerancia y tiranía. Algunos dicen que estaba enamorado de Mariana, y que lo rechazó; la sentencia a muerte estuvo relacionada con esto. Antes de que Pedrosa llegara a Granada, Mariana y su criado ya habían sido procesados, delatados por un preso en Málaga. Gracias a su defensor, sobre Mariana no recayó sentencia alguna. Pedrosa intentó reactivar la causa, sin éxito.

En 1828, Mariana organizó la fuga de la cárcel de Granada de su primo y amante, Don Fernando Álvarez, militar liberal y activo conspirador. El alcalde de la cárcel de corte fue depuesto, la policía requisó la casa de Mariana sin encontrar pruebas y la rodearon de espías. Ese mismo año, Mariana se mudó a la casa que habitó hasta su muerte, en la calle del Águila, donde vivió con su hijo, un criado y dos criadas.

A comienzos de 1831, tras el fracaso de los alzamientos de los generales liberales Torrijos y Manzanares, ordenó interrumpir el bordado de una bandera preparada para un inminente alzamiento liberal. Pedrosa sospechaba de Mariana, y tras una delación logró iniciarle proceso.

El 18 de marzo de 1831, en un reconocimiento en su casa, hallaron la bandera y los letreros liberales. El 19 de marzo Pedrosa elevó un completo informe de lo hallado al Ministro de Gracia y Justicia, que ascendió a  Pedrosa a Alcalde de Casa y Corte; dicho ascenso otorgó poder a Pedrosa para condenarla a muerte.

Quedó Mariana bajo arresto domiciliario con vigilancia policial durante nueve días y después la trasladaron al convento de Sta. Mª. Egipcíaca, de donde intentó fugarse sin éxito. Desde el inicio del proceso Pedrosa le insistió en que delatase a sus cómplices a cambio de indulgencia, pero ella permaneció muda. El proceso duró 2 meses. Le negaron la posibilidad de apelación y le formularon un cargo falso que nunca conoció. El 26 de abril le notificaron la condena a muerte, tras 4 días de juicio. Fernando VII firmó la sentencia, que llegó a Granada a fines de mayo.

El 24 de mayo la trasladaron desde el Beaterio de Sta. Mª. Egipciaca a la Cárcel Baja. Pedrosa temía una rebelión popular. Allí estuvo 2 días, hasta su ejecución en el Campo de Triunfo de la Inmaculada. En la cárcel le notificaron la sentencia, pero no declaró. A su confesor le expuso su estado patrimonial y la situación de sus hijos. Le confiscaron todos los bienes y Pedrosa inutilizó las cartas para su hijo y  su tío.

La ejecutaron el 26 de mayo por la mañana. La trasladaron al cadalso en mula por su origen noble. Iba un nutrido grupo de funcionarios de justicia, sacerdotes y militares. Hubo un complot preparado para salvarla y matar al verdugo, que falló en el último momento, pues llegaron refuerzos de tropa presintiendo un amotinamiento. Todas las desembocaduras del Albaicín estaban llenas de mujeres, que lloraban ante su entereza. Todavía no había cumplido 27 años, y dejaba tres niños pequeños.

La enterraron en el cementerio de Almengor. Esa noche, dos figuras de negro entraron en el cementerio y clavaron una cruz en la tumba sin nombre de Mariana.

 Texto adaptado de la publicación del Centro Europeo de las Mujeres Mariana de Pineda”, en la página Web del Ayuntamiento de Granada.

Tan conocida fue la labor de Mariana, que en 2006 el Gobierno de la Unión Europea le rindió homenaje otorgándole su nombre a la entrada principal del Parlamento Europeo como símbolo de la aportación española a la lucha por los derechos y libertades en Europa.

Esperamos que estos comentarios os sirvan para conocer un poco más nuestra Historia.

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